lunes, 23 de abril de 2018

Una reconstrucción de tibia con colgajo de peroné evita la amputación - DiarioMedico.com

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EN EL HOSPITAL CARLOS HAYA

Una reconstrucción de tibia con colgajo de peroné evita la amputación

La reconstrucción de una tibia afectada por una osteomielitis secundaria con colgajo de peroné del miembro sano salva la pierna a un joven.
S. Moreno   |  20/04/2018 13:08
 
 
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Trasplante de peroné
Miembro inferior antes del trasplante de peroné. (J. Torres)
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Un equipo de cirujanos del Hospital Regional Universitario Carlos Haya, de Málaga, ha evitado la amputación de una pierna a un joven de 18 años gracias a un trasplante autólogo de peroné.
En concreto, llevaron a cabo la reconstrucción de tibia límite, afectada por osteomielitis secundaria con una pérdida de 20 cm, mediante un colgajo vascularizado de peroné del miembro sano. La intervención estuvo dirigida por Jesús Torres, jefe de Servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del citado centro malagueño.
El paciente había sufrido un accidente de tráfico en Argelia, de donde es oriundo, que le produjo una fractura abierta en la pierna izquierda. El hueso no acababa de consolidar y desarrolló infección, comprometiendo su viabilidad. Durante dos años, traumatólogos e internistas han tratado la infección de la tibia hasta que constataron que era imposible reconstruirla con las técnicas habituales de injerto autólogo óseo (habitualmente, de cadera).
El equipo de Torres, tras comprobar que la intervención era técnicamente factible, ofreció una alternativa a la amputación a la que este joven se veía abocado. Como detalla a DM el cirujano, "el procedimiento se llevó a cabo de forma seriada que consistió en preparar todos los vasos receptores para la anastomosis. Los vasos habían sido sometidos a múltiples cirugías, pero los nervios se encontraban en buen estado. Aparte del defecto óseo encontramos una gran cantidad de cicatriz en la zona anterior, por lo que consideramos la necesidad de que había que aportar también piel y músculo, junto con el hueso nuevo".
Torres destaca que el colgajo de peroné, a diferencia de otros colgajos empleados en diferentes cirugías reparadoras, tiene los vasos cortos, de unos 4-5 cm, lo que complica la intervención. Además, "la arteria tibial posterior estaba muy cicatricial; finalmente conseguimos disecarla y hacerla funcionar para que constituya el aporte vascular al peroné nuevo". Para este experto, la principal dificultad de esta intervención ha sido trabajar sobre un miembro al que se había intervenido veinte veces.
El paciente ha recibido el alta y ahora se encuentra en la fase de rehabilitación y consolidación del peroné nuevo con los remanentes de tibia, ayudado por un fijador externo, mientras se regenera el hueso.

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