sábado, 27 de enero de 2018

La 'medritura' como forma y expresión de vida - DiarioMedico.com

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FUERA DE CONSULTA

La 'medritura' como forma y expresión de vida

Slavko Zupcic, médico de urgencias del Hospital Provincial de Castellón, compagina su labor sanitaria con una trayectoria literaria de casi 30 años. De origen venezolano, acaba de publicar el libro 'Cementerio de médicos'.
Enrique Mezquita. Valencia | dmredaccion@diariomedico.com   |  27/01/2018 10:00
 
 

Slavko Zupcic
Slavko Zupcic ya ha publicado quince libros. (DM)
PREGUNTA. En su reseña se dice que vive y se presenta como ‘medritor'... ¿Qué significa en su día a día profesional y en su forma de enfocar la vida?
RESPUESTA.
 La ‘medritura' no es otra cosa que el arte y la ciencia de vivir, trabajar y escribir como un ‘medritor'. Obviamente, no es un invento mío, ya que médicos escritores ha habido siempre, pero es el manto (la advocación) que he elegido para guarecerme. Sirve para recordar que la fusión entre literatura y medicina que permanentemente invoco no es casual, que no pasaría lo mismo con la ingeniería y tampoco con la astrología. La ‘medritura' es posible porque tanto el saber médico como el espíritu literario se acoplan sobre el hombre revistiéndolo todo, no como dermis y epidermis, sino como capas del tejido epitelial que lo recubren todo, mucosas e intimidades comprendidas.
  • La ‘medritura’ no es otra cosa que el arte y la ciencia de vivir, trabajar y escribir como un medritor”
P. ¿Qué va a encontrar el lector en su nueva obra?
R. 
Decir, saber y escribir que los médicos mueren y que, por lo tanto, tienen y merecen su cementerio literario, es un hallazgo que la ‘medritura' comparte con las aseguradoras. Cementerio de médicos es otro paso en el empeño de fusionar medicina y literatura, no desde el espacio médico ni literario, sino en este caso desde el pensamiento narrativo. Me explico: el narrador de estos relatos es médico o va a serlo siempre. En ello estriba su comprensión del mundo. Se apropia de la noción de que después de la música la medicina es el otro idioma universal existente y, como si todos los médicos del mundo tuvieran dificultades para auscultar el murmullo vesicular, hace de la medicina misma un cementerio del médico que emigra. Para más inri, el primero de los relatos es "Soluciones literarias a la muerte de mi suegra", que hace tres años obtuvo un accésit en el premio de relatos de la Organización Médica Colegial. El último relato es "Doctor Bogotá" que hace dos años fue publicado en Bogotana(mente) junto a un bellísimo texto-relato de Alejandra Costamagna. Quien lo compra viene luego a por otro y es necesario advertirle que se está llevando el mismo libro que había comprado y leído previamente, que no se trata de la continuación.
P. ¿Cómo definiría su trayectoria literaria? 
R. 
La obra se construye palabra sobre palabra, página por página, texto a texto. Así llegan los libros, a veces los premios. Pero sobre todo la maravilla de continuar escribiendo, de seguir creando, sublimando e inventando. Yo tuve la suerte de ganar premios muy joven en mi país natal que permitieron la publicación de mi primer libro de relatos, Dragi Sol, a los 19 años. En ese momento me obsesionaba la búsqueda del padre y, como a todos los adolescentes, la construcción de una identidad. El libro se lee y se critica favorablemente todavía. De su escritura han pasado casi treinta años y quince libros. En el año 2007 me metieron en una lista, Bogotá 39, que hablaba de talento y prometía más literatura. Más que un premio o un reconocimiento, lo viví como una oportunidad. Desde entonces divulgo las maravillas de la ‘medritura'. A partir de ella, a través de sus ojos, me interesan la enfermedad, la muerte, el ambiente hospitalario como área social, la respiración de las personas y, cada vez más, la vida y mirada del otro.
  • Me interesan la enfermedad, la muerte, el hospital como área social, la via y mirada de las personas”
P. ¿Y la profesional?
R.
 Durante la facultad siempre pensé que me dedicaría a la psiquiatría y, en efecto, trabajé como psiquiatra durante varios años. No escribía tanta ficción en aquella época, aunque es necesario reconocer que estaba muy ocupado con la tesis doctoral (sobre médicos filósofos del siglo XVIII). Hace doce años comencé a formarme como médico del trabajo y desde hace varios años trabajo también como médico de urgencias hospitalarias. Más allá de las especialidades, la medicina es una sola, un ejercicio en que el médico integra el conocimiento que posee y lo usa a favor del paciente. Lo digo y lo repito siempre: en ese sentido incluso la historia de la medicina, de la que López Piñero decía que era la más bastarda de las especialidades médicas, aporta calidad y beneficia, a veces incluso cura, al paciente.
P. A corto y medio plazo, ¿cuál es su siguiente reto creativo? 
R.
 Escribir y trabajar. Continuar ‘medritando'. Usar el hospital como espacio narrativo y, haciéndolo, respetar a compañeros y pacientes. Tengo ya dos novelas terminadas con esa idea y en la medida en que sean editadas serán más poco a poco. Persigo una escritura irónica y, al mismo tiempo, comprometida, no con ninguna causa política, sino con el lector, a quien considero mi amigo: no quiero que pierda su tiempo ni su dinero, quiero que se sienta personaje del libro y, al mismo tiempo, que durante su lectura no deje de sorprenderse.
  • Persigo una escritura irónica y comprometida, no con ninguna causa política, sino con el lector”
P. ¿Cómo aprecian sus colegas y pacientes su labor literaria?
R
. Desde hace tres años escribo para la revista de mi colegio de médicos y también para el periódico que más leen mis pacientes. La gente que me rodea entiende y usa con naturalidad neologismos que he creado en los últimos años: medritor, medritura, cuartientos. Siento que compañeros y pacientes entienden que la literatura aporta sensibilidad y entrega a mi papel de médico, que el medritor de la consulta escribe y trabaja para ellos.

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