lunes, 13 de marzo de 2017

El futuro de la inmunoterapia del cáncer pasa por diseñar y prever la respuesta del SI contra los tumores

El futuro de la inmunoterapia del cáncer pasa por diseñar y prever la respuesta del SI contra los tumores



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El futuro de la inmunoterapia del cáncer pasa por diseñar y prever la respuesta del SI contra los tumores

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Unos 200 especialistas nacionales e internacionales, sobre todo oncólogos médicos, oncólogos radioterápicos, hematólogos, inmunólogos, patólogos y biólogos moleculares, se dan cita en Sevilla para analizar juntos el presente y el futuro de esta disciplina.
En el marco del congreso FIT-CANCER 3, organizado por GÉTICA (Grupo Español de Terapias Inmuno-Biológicas en Cáncer), en torno a 200 investigadores de diferentes especialidades se dan cita del 9 al 11 de marzo en Sevilla para analizar el presente y el futuro de la inmunoterapia del cáncer, la disciplina que ha revolucionado el tratamiento de los tumores, utilizando contra ellos el propio sistema inmunitario de los pacientes.
Avalada por 16 entidades, entre fundaciones y asociaciones científico-médicas y de pacientes, esta tercera edición de FIT-CANCER es la primera que cuenta con la implicación directa de la estadounidense Society for Immunotherapy of Cancer (SITC) -la sociedad pionera y más puntera del mundo en inmunoterapia del cáncer-, que reconoce así su coincidencia de objetivos con GÉTICA y el importante papel que ésta desempeña en nuestro país.
GÉTICA fue creada a finales de 2014 por los doctores José Antonio López Martín, Luis de la Cruz y Delvys Rodríguez -oncólogos médicos, respectivamente, de los hospitales 12 de Octubre de Madrid, Virgen de la Macarena de Sevilla e Insular de Gran Canaria-, poco antes de la organización de su primer congreso, tras el que ha venido experimentando un crecimiento tan rápido como el de la disciplina que representa.
Apenas dos años antes, en 2012, se había aprobado en nuestro país un primer fármaco inmunoterápico contra el melanoma avanzado. Desde entonces, la inmunoterapia del cáncer ha pasado de aplicarse sólo en este tipo de tumor a aplicarse -o experimentarse vía ensayos clínicos- en una gran variedad de ellos, como los cánceres de pulmón, riñón, cabeza y cuello, estómago, vejiga, linfoma de Hodgkin, subgrupos específicos de cáncer de mama y colon e incluso tumores raros como el carcinoma de células de Merkel.
En España, a día de hoy, están aprobados y financiados por el Sistema Nacional de Salud los fármacos ipilimumab, nivolumab y pembrolizumab para el tratamiento de algunas de las patologías citadas, como el melanoma, el cáncer de pulmón el cáncer renal, aunque se esperan aprobaciones de nuevos fármacos o de nuevas indicaciones de los ya aprobados en los próximos meses.
Fármacos inmunomoduladores como estos son anticuerpos monoclonales. Se basan en el descubrimiento, en las últimas décadas, de los mecanismos moleculares que regulan, activándola o frenándola, la respuesta del sistema inmunitario ante elementos extraños al organismo (antígenos), como virus, bacterias o, en este caso, células cancerígenas. Las “armas” que el sistema inmunitario tiene para identificar y eliminar estos elementos son proteínas complejas (anticuerpos) y células especiales (linfocitos). En la respuesta inmunológica contra el cáncer, son especialmente importantes los linfocitos T.
Como las células cancerígenas proceden del propio organismo, el sistema inmunitario, que también está dotado de mecanismos de autorregulación para no excederse en su respuesta y ocasionar, por ejemplo, enfermedades autoinmunes, encuentra más dificultades para identificarlas como una amenaza. La inmunoterapia trata, por tanto, de desactivar tales mecanismos para que los linfocitos T ejerzan todo su potencial contra el tumor.
Una de las líneas más recientes de investigación es la denominada “inmunoterapia adoptiva”, que, en lugar de conformarse con el potencial de los linfocitos T del paciente para identificar y destruir las células cancerígenas, apuesta por dar un paso más allá, extrayéndolos, rediseñándolos mediante técnicas de ingeniería celular y molecular y haciéndolos crecer en número.
Los linfocitos T modificados o linfocitos T-CAR (porque producen “receptores de antígenos quiméricos” o CAR por sus siglas en inglés), infundidos de nuevo en el paciente, son especialmente capaces de reconocer los antígenos concretos del tumor para el que han sido diseñados. Hasta la fecha, en diversos ensayos clínicos, han mostrado una altísima eficacia frente a la leucemia y linfomas agresivos en niños y adultos.
La inmunoterapia del cáncer avanza asimismo hacia la combinación de los fármacos inmunomoduladores con las “vacunas oncológicas”, aprovechando sus diferentes mecanismos de acción y la posibilidad de usarlos en fases sucesivas del tratamiento. Primero, las vacunas suministran antígenos al organismo de manera controlada para “poner en alerta” al sistema inmunitario y hacer que active una gran cantidad de linfocitos T. Estos, a continuación, pueden potenciar su efecto contra el tumor con la ayuda de los fármacos inmunomoduladores.
Apoyo creciente en la inmunogenómica y la inmunopatología
Por otro lado, se prevé que el desarrollo de la inmunoterapia del cáncer se enriquezca de forma creciente con las aportaciones de la inmunopatología y la inmunogenómica. La primera estudia las poblaciones celulares del sistema inmune en el entorno donde se desarrolla el tumor. La segunda, la relación entre los genes y la respuesta mayor, menor o nula de dicho sistema.
Finalmente, la inmunoterapia del cáncer está analizando el papel que puede desempeñar contra los tumores el microbioma, esto es, el conjunto de los microorganismos (o microbios) que habitan el cuerpo humano y que “dialogan” con él, de forma que éste les suministra los nutrientes que necesitan para vivir y, a cambio, algunos de tales microbios generan unas moléculas, los metabolitos, que, entre otros efectos, pueden potenciar las defensas del organismo.

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