lunes, 1 de septiembre de 2014

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Las personas alcohólicas tienen una respuesta anormal de las células T CD8 al virus de la gripe

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02/09/2014 - E.P.

Cuanto más tiempo existe el consumo de alcohol son peores efectos nocivos sobre los linfocitos

Un nuevo estudio realizado en modelos experimentales examinó el daño del consumo crónico de alcohol en las células T CD8 detectó que algunas funciones efectoras de las células CD8 T se ven limitadas o reducidas mientras otras permanecen intactas ante el virus de la gripe. Los resultados de esta investigación se publicarán en la edición digital de septiembre de 'Alcoholism: Clinical & Experimental Research' y actualmente están disponibles en 'Early View'.
Es bien sabido que el consumo crónico de alcohol se asocia con un aumento de la incidencia y gravedad de las infecciones respiratorias. La investigación anterior ha demostrado que un aumento en la gravedad de las infecciones por el virus de la gripe se debe, en parte, a un fallo a la hora de montar una respuesta robusta específica contra el virus de la gripe por parte de las células T CD8, junto con un deterioro específico en la capacidad de estas células T para producir interferón alfa (IFN alfa).
"Se conoce muy bien que el consumo crónico de alcohol compromete el sistema inmunológico humano", explica uno de los autores del estudio, Kevin L. Legge, profesor asociado de Patología en la Universidad de Iowa, Estados Unidos. "Este hecho se pone de manifiesto al examinar la susceptibilidad de los alcohólicos crónicos a enfermedades infecciosas. En los pacientes alcohólicos se elevan enormemente los riesgos de infección con bacterias extracelulares, bacterias intracelulares y virus. Numerosos informes han documentado que los alcohólicos presentan tasas más altas de neumonía bacteriana, sepsis, meningitis y peritonitis", añade.
Entre los ejemplos mejor estudiados de esta mayor predisposición a la enfermedad respiratoria severa por el abuso crónico de alcohol son las neumonías bacterianas. De hecho, Benjamin Rush, cirujano general del Ejército Continental de Estados Unidos y uno de los firmantes de la Declaración de Independencia, describió en 1785 a los alcohólicos como susceptibles a la fiebre amarilla, la tuberculosis y la neumonía. Estudios más recientes han demostrado que hay entre dos a siete veces más de incidencia de mortalidad por neumonía, así como aumento de morbilidad en alcohólicos crónicos en comparación con no alcohólicos.
"También se ha conocido desde la década de 1800 que los trastornos por consumo de alcohol se asocian con una mayor susceptibilidad a la infección pulmonar (tanto viral como bacteriana, incluyendo la neumonía adquirida en la comunidad y la tuberculosis), el síndrome de distress respiratorio agudo y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica", detalla Ilhem Messaoudi, profesor asociado de Ciencias Biomédicas de la Universidad de California en Riverside, Estados Unidos.
"Por lo tanto, entender los mecanismos subyacentes a una mayor susceptibilidad a la infección pulmonar y lesiones en las personas con trastorno por consumo de alcohol es extremadamente importante. Aunque varios estudios han demostrado que este fenómeno se debe en parte a perturbaciones significativas en el sistema inmunológico, nuestra comprensión del impacto del abuso de alcohol sobre la inmunidad sigue siendo incompleta", lamenta.
"La inmunidad y la protección a largo plazo contra las infecciones del virus de la gripe es conferida por dos componentes de la respuesta inmune adaptativa --explica Legge--. Es decir, los anticuerpos que neutralizan el virus para prevenir de infecciones, y las células T, que localizan y matan las células infectadas, limitando la difusión del virus a otras células y deteniendo la infección".
"Nuestro trabajo previo mostró que niveles crónicos de alcohol predisponen a un aumento de la gravedad de la enfermedad, tanto de los síntomas como de la letalidad, después de la infección por el virus de la gripe. De hecho, el alcoholismo crónico cambia de manera dramática lo que es típicamente una infección subclínica a un resultado letal", alerta.
En concreto, explica que sus análisis previos demostraron que este cambio en la gravedad de la enfermedad se debe, en parte, a los efectos del alcohol sobre las células T CD8. Así, beber crónicamente puede reducir el número de las células T CD8 disponibles para defenderse contra la infección y esta disminución en las células T CD8 es más grave cuanto más tiempo dura la exposición al alcohol, además de que limita la capacidad de las células T CD8 restantes a utilizar una de sus herramientas antivirales.
De esta manera, el consumo crónico de alcohol ataca la respuesta inmune de células T CD8 a dos niveles diferentes: limitando el número de células que pueden combatir la infección y reduciendo la capacidad de las células restantes para combatirla.
Los investigadores dieron a los ratones alcohol en el agua potable durante entre ocho y 12 semanas y, posteriormente, los infectaron por vía intranasal con IAV. Tras ello, estos expertos examinaron las funciones de activación y efectoras de las células T CD8 específicas contra IAV-T tanto en los ganglios linfáticos como en los pulmones.
"Las células T utilizan múltiples herramientas, llamadas funciones efectoras, para limitar y controlar los patógenos", explica Legge. "Aunque nuestro estudio previo demostró una pérdida del número de células T CD8 y la capacidad de las células T CD8 restantes para hacer IFN ?, no estaba claro si y cómo muchas de las otras herramientas de las células T CD8 resultan afectadas por el alcohol crónico. Aquí mostramos que algunas, pero no todas las funciones de las células efectoras T CD8, se reducen con el abuso crónico del alcohol", añade.
En resumen, este experto señala que este trabajo muestra que el alcohol puede tener efectos distintos sobre la capacidad efectora de las células T CD8, limitando o reduciendo algunas funciones y dejando otras intactas. Se sabe que la activación de cada vía efectora específica requiere señales precisas, por lo que determinar qué funciones efectoras están alteradas, junto con el examen de las moléculas correspondientes, podría producir prometedores objetivos de fármacos para la reversión de los efectos del alcohol en esta importante población de células inmunes adaptativas.

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