viernes, 14 de septiembre de 2012

SALUD VISUAL

El Consejo de Universidades tiene en sus manos defender la salud visual de nuestra población
El Consejo Argentino de Oftalmología, institución que nuclea a todas las sociedades y cátedras de oftalmología argentinas y que cuenta con más de 4.000 asociados en todo el país, desea alertar a la prensa y a la población en general sobre el riesgo que correrá la salud visual de los argentinos el próximo lunes 17 de septiembre a las 13 hs.




Ese día se llevará a cabo una reunión del Consejo de Universidades en el Salón Rosario Vera Peñaloza del Ministerio de Educación de la Nación (Pizzurno 935 PB) que podría definitivamente autorizar a la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) a otorgar títulos de Licenciado en Óptica Ocular y Optometría cuyas incumbencias profesionales se superpondrán con las de los médicos oftalmólogos, permitiendo en principio, examinar pacientes y prescribir soluciones ópticas sin haber estudiado medicina.
¿Qué significa?
Significa que personas que no cuentan con capacitación en medicina podrán atender a pacientes, examinarlos y prescribirles anteojos. Y debido a su falta de formación para detectar algo fuera de lo normal, prescribirán anteojos aunque para el caso estuviera contraindicado, y pudiera conducir inevitablemente a la ceguera.
El optómetra no médico, no está capacitado para decidir qué es normal y qué es anómalo
El problema es simple: los optómetras no médicos, no están capacitados para decidir qué es un ojo sano y cuál no. Basta con chequear el plan de estudios de esta carrera técnica para comprender que no se los capacita médicamente. Es como pensar que los médicos están capacitados para fabricar un microscopio, un telescopio o un osciloscopio por el simple hecho de que los usan.
El médico oftalmólogo es el único profesional capacitado para decidir qué es normal y qué es patológico. Para alcanzar ese estadio, se ha formado durante un mínimo de 6 años en una facultad de medicina y ha realizado luego una residencia de 4 años, acompañado por docentes preparados para capacitar a futuros oftalmólogos.
¿Qué impacto puede tener esta medida en la salud visual de la población?
El 90% de las consultas que recibe el oftalmólogo se concretan luego de que una persona siente que no ve bien, y tiene trastornos visuales. Recién entonces decide acudir a un médico. En esas condiciones, es primordial que reciba atención de un profesional capacitado para detectar “enfermedades silenciosas” como el glaucoma (presión de ojos), las retinopatías (diabetes, hipertensión arterial, degeneración macular senil, tóxica), estrabismo (ojos cruzados), tumores y muchas otras, que dañan la visión y muchas veces pueden terminar en ceguera o en la muerte, como sucede por ejemplo en el caso del retinoblastoma.
En caso de aprobarse las incumbencias del nuevo título de optómetra no médico, personas que no tienen formación médica se encargarán de atender esa primera consulta y recetar anteojos aunque no fueran necesarios, no estuviese indicado para la clase de afección que aqueja a la persona, y aún, aunque fuera perjudicial, lo que acarrea un gravísimo riesgo. Porque está comprobado que los pacientes no vuelven a chequear su visión hasta que detectan nuevos indicios de trastornos visuales. En el lapso de tiempo que existe entre ambas consultas, sus ojos pueden estar sufriendo los efectos de alguna enfermedad que no es posible detectar si no se cuenta con la capacitación médica –esencialmente científica- que es indispensable para diagnosticarla.
El optómetra no médico está formado en una facultad de Ciencias Exactas, muy adecuada para formar Físicos, Ingenieros, Astrónomos, pero NADA MÁS ALEJADO DE LA MEDICINA.
El peligro que prevemos es que esta medida -si fuera adoptada- impactará negativamente en los índices de salud visual de nuestra población: más ciegos, más glaucoma, más retinopatía diabética, etc, como lo muestran las estadísticas en países como Estados Unidos, en el que la Academia Americana de Oftalmología está luchando para devolver a los médicos la capacidad de prescribir en forma exclusiva. Y detrás de cada índice, hay seres humanos que padecen la enfermedad, y lo que es peor, la ceguera.
Contraposición de intereses
De imponerse la medida a la que hacemos alusión, nos enfrentaremos ante la posibilidad de que quien atienda a pacientes sea también quien le venderá sus anteojos. Sin embargo, la esencia de una premisa legal de nuestro país puede traducirse como “el que receta no vende, y el que vende no receta”, por la simple razón de que son acciones con intereses contrapuestos.
Cuál es la posición del Consejo Argentino de Oftalmología
Nuestra institución llama a la población a tener en cuenta que la aplicación de esta medida podría tener efectos negativos en los índices de salud visual de nuestro país.
El próximo lunes 17 de septiembre a las 13 hs., médicos oftalmólogos de todo el país nos reuniremos frente a las puertas del Ministerio para preservar las incumbencias médicas y luchar por la salud visual de nuestros pacientes.
El Consejo Argentino de Oftalmología le recuerda a la población que el tratamiento de la enfermedad del hombre, su detección, prevención y la protección y promoción de la salud son objeto de la Medicina y que el Médico Oftalmólogo es el único profesional con la capacitación suficiente para realizar esta tarea dentro de su área de incumbencia.
Ley Nacional Nº 17.132 y Res.Min. Educación nº 1314/07.
Prensa Consejo Argentino de Oftalmología - Agencia Asset-Comm

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